La vivienda en México

los primeros edificios de vivienda vertical

12/15/20252 min read

Durante las primeras décadas del siglo XX, la Ciudad de México vivió una expansión acelerada. Ese crecimiento, acompañado de nuevas dinámicas urbanas —como la llegada masiva del automóvil—, disparó una crisis de vivienda y abrió paso a una solución arquitectónica distinta: la vivienda en altura. Este nuevo esquema buscó integrar hogar y servicios en un mismo inmueble, con reglas de juego impulsadas por reformas políticas y económicas que facilitaron su desarrollo.

De la posrevolución al impulso modernizador

Tras la fundación del PNR (1929) y a lo largo del cardenismo (1934–1940), México transitó una etapa de reformas nacionalistas; después, con Manuel Ávila Camacho, el país profundizó el giro hacia la industrialización, sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial. Este clima económico y político favoreció el lenguaje moderno en la arquitectura y la búsqueda de mayor retorno por metro cuadrado.

Entre función y tradición: Art Déco y modernidad

En paralelo a la arquitectura moderna, el Art Déco se consolidó como estilo de las clases acomodadas, fusionando ornamento, materiales nuevos (concreto, acero) y una estética vinculada a la industria. Aunque se catalogaron como vanguardias distintas, modernidad y Déco compartieron soluciones técnicas y materiales en los primeros edificios de departamentos.

Caso emblemático: Edificio Ermita (1931)

Obra de Juan Segura, el Edificio Ermita integró usos mixtos —cine y comercios en planta baja; tipologías diversas de departamentos arriba—, replanteando el modelo de vecindad con patio central y terrazas. Estructuralmente, combinó concreto armado y acero, y formalmente evocó el “transatlántico” tan presente en la imaginación modernista.

Esquemas organizativos: hall central y “cuadrado”

Los primeros edificios verticales exploraron dos esquemas: con hall central, que ordenaba circulaciones y departamentos desde un espacio común, y el “cuadrado” o reticular, que definía la planta mediante una malla de espacios repetibles. Ambos privilegiaron la flexibilidad interior y aprovecharon acero y concreto armado, más por decisión estética que por limitantes técnicas.

De la década de 1940 a la vivienda eficiente


La migración y el surgimiento de una nueva clase media detonaron la vivienda vertical eficiente: edificios económicos, sin sacrificar confort ni amenidades, bajo el impulso del funcionalismo (de José Villagrán a Juan O’Gorman y Juan Legarreta) y una segunda ola que incluye a Luis Barragán, Enrique del Moral y José Creixell. La lógica empresarial —rentabilidad y economía de medios— fue decisiva para su adopción.

Obras clave de la primera modernidad

Edificio Estrasburgo (1937), de Enrique de la Mora y José Creixell: optimización de planta y servicios en un predio angosto.

  • Edificio Garza (1939), de Luis Barragán y José Creixell, y Estudios para artistas (1941), de Barragán y Max Cetto, en Melchor Ocampo: plantas irregulares adaptadas al terreno, dobles alturas, mobiliario a medida, trabajo de luz y piedra.


En suma, la vivienda vertical en México no fue solo una respuesta a la densificación: representó un cambio de paradigma en el diseño, la técnica y la economía del habitar. Entre la eficiencia funcional, la flexibilidad espacial y la mezcla de usos, estos edificios inauguraron una modernidad urbana que conjugó retorno de inversión, nuevos modos de vida y una estética que osciló entre tradición y vanguardia.

FundarqMx. “La vivienda en México: Los primeros edificios de vivienda vertical”, Alejandro Gómez-Obregón Tanus, 11 junio 2021 (actualizado 2 julio 2021). Disponible en: https://www.fundarqmx.org/post/la-vivienda-en-méxico-los-primeros-edificios-de-vivienda-vertical (Cuerpo, justificado)